Hace algunas semanas tuvimos la oportunidad de escuchar al Dr. Florencio Herrero Romero en una charla que organizamos desde el consultorio.

Florencio lleva más de tres décadas trabajando la parte teórica y médica del masaje Pressel, primero en España, luego en Portugal, Colombia y Alemania. Fue él quien, junto a la masajista Frauke Erzner, construyó el currículo de formación del Instituto Igia en los años noventa. Conoce este método desde adentro, y se nota.

Lo que compartió esa tarde no fue una clase de técnica. Fue, más bien, una forma de pensar el cuerpo humano desde otro lugar.

 

Por qué hoy tiene sentido volver a las manos

El Dr. Herrero abrió su presentación con algo que muchos médicos preferirían no decir en voz alta: la medicina contemporánea ha creado una forma de enajenación entre el terapeuta y el paciente. El diagnóstico se delega a la tecnología, el tratamiento se reduce a protocolos, y la persona que está al frente queda, en el mejor de los casos, como un administrador de pruebas y medicamentos.

Rudolf Steiner lo llamó "nihilismo terapéutico" hace más de cien años. El término sigue siendo incómodo porque sigue siendo exacto.

Desde mi práctica lo veo con frecuencia. Pacientes que llegan después de años de atención convencional, con diagnósticos claros y tratamientos en curso, pero sin que nadie les haya preguntado cómo duermen, cómo están sus pies en invierno, qué tan seguido tienen hambre de verdad. Detalles que en la medicina regenerativa y antroposófica son señales clínicas, no conversación de cortesía.

Las terapias corporales -y el masaje Pressel en particular- responden a esa ausencia. No como complemento decorativo, sino como medida terapéutica con efectos fisiológicos medibles y efectos anímicos que cualquier masajista con experiencia puede describir con precisión.

 

Quién fue el Dr. Simeón Pressel

Antes de entender el método, vale la pena entender de dónde viene.

Simeón Pressel fue médico antroposófico que desarrolló un método de masaje a partir de los principios que Rudolf Steiner había esbozado en sus conferencias para médicos. Steiner no dejó un manual de masaje. Dejó principios: cómo entender al ser humano en su integralidad, qué papel juegan las polaridades en la fisiología, cómo actúa el calor como mediador entre lo espiritual y lo corporal. Pressel tradujo esos principios en movimientos concretos, en una secuencia con lógica terapéutica propia.

El otro método antroposófico de masaje más conocido es el masaje rítmico, desarrollado por la Dra. Ita Wegman. Ambos comparten la base antroposófica, pero son métodos distintos con composiciones distintas.

Lo que el Dr. Herrero describió con claridad es que la genialidad de Pressel estuvo en hacer visible el conocimiento. No dejarlo en el plano intelectual, sino "bajar la sabiduría al corazón para que desde ahí pueda irradiar a las manos", como cita él a Steiner en Teosofía de la Rosa Cruz. Las manos que masajean no ejecutan una técnica neutra: expresan una comprensión del ser humano.

 

Los principios que organizan el masaje

El Dr. Herrero explicó tres principios fundamentales. Los reconstruyo aquí tal como los presentó, con algunas ampliaciones.

El primer principio: conocer integralmente al ser humano

En la fisioterapia convencional se trabaja sobre una estructura: un músculo, una articulación, un nervio. El masaje Pressel parte de una visión cuatripartita del ser humano (cuerpo físico, cuerpo etérico o vital, cuerpo astral y yo) y de la relación dinámica entre esas dimensiones.

Esto no es metáfora. Tiene consecuencias técnicas directas. Si entiendes que el yo actúa a través del calor, entonces el cuidado de la temperatura durante la sesión deja de ser un gesto de confort y se convierte en una decisión terapéutica. Si entiendes la dinámica vigilia-sueño como un ritmo entre actividad astral y regeneración etérica, entonces el trabajo en la musculatura extensora de la espalda tiene una lógica que va más allá del tejido muscular.

El segundo principio: la polaridad

El masaje Pressel se aplica en dos sesiones separadas. Una trabaja la parte inferior del cuerpo (piernas hasta el sacro), la otra trabaja la parte superior (espalda). El intervalo habitual es de una semana entre una y otra.

Pero no se trata solo de dividir el cuerpo en dos mitades. La lógica es polar en el sentido antroposófico: en la parte inferior predomina el principio del movimiento (sistema metabólico-motor); en la parte superior, el principio de la forma (sistema neurosensorial). Lo que el masaje hace es aplicar en cada zona las cualidades de la zona opuesta. En la parte inferior, se trabaja con movimientos que tienen cualidades formadoras. En la parte superior, con movimientos que tienen cualidades más dinámicas y fluidas.

El resultado es que el organismo recibe un reto: integrar lo que no es habitual para ese polo. Cuando puede hacerlo, activa sus propias fuerzas de regulación. Eso es salutogénesis: no suprimir el síntoma, sino fortalecer la capacidad del organismo de recuperar el equilibrio por sí mismo.

El tercer principio: el ritmo

Las funciones rítmicas son, en la comprensión antroposófica, las que integran las polaridades. El corazón, la respiración, el ciclo vigilia-sueño. El masaje Pressel activa esas funciones rítmicas como efecto terapéutico central, no como consecuencia secundaria.

Steiner llamó a este fenómeno el "principio revolucionario": la capacidad del organismo de transformar un desequilibrio en fortaleza cuando se le da la posibilidad de superarlo. El masaje Pressel crea ese espacio.

El Dr. Herrero, con cierto atrevimiento que él mismo reconoció, llama a este masaje masaje Dorón. Dorón es regalo en griego. La razón es concreta: el masaje activa el principio de salud en cada persona. Eso es un regalo en el sentido más literal.

 

El calor como decisión clínica

Este aspecto me parece especialmente relevante para quienes trabajamos desde la medicina regenerativa.

El calor no es solo confort. En la antroposofía, el organismo calórico es el mediador a través del cual el yo puede actuar en el cuerpo. Cuando el organismo calórico está débil (manos frías, pies fríos de manera crónica, sensación de frío interior que no corresponde a la temperatura ambiente), hay una señal de que esa mediación está comprometida.

En la entrevista clínica, el Dr. Herrero siempre pregunta por los pies y las manos. La respuesta habitual en pacientes con procesos crónicos es: "nunca tengo los pies calientes" o "mis manos siempre están frías". Para él eso es información clínica inmediata.

El masaje Pressel cuida el calor activamente: envolturas, bolsas de agua caliente antes y después de la sesión, mantas durante el trabajo. No como protocolo de spa. Como decisión terapéutica orientada a fortalecer el organismo calórico para que el yo pueda hacer su función en todo el organismo.

 

Los aceites: sinergia, no accesorio

Una de las preguntas durante la charla fue sobre el papel de las sustancias. El aceite base del masaje Pressel es de árnica, habitualmente en aceite de oliva con romero. El árnica, como planta arquetípica con raíz, hoja y flor bien diferenciadas, tiene una afinidad directa con la constitución tripartita del ser humano (polo nervioso-sensorial, sistema rítmico, polo metabólico).

Pero el aceite no es fijo. Según el caso y la experiencia del masajista, pueden incorporarse otros. Aceite de lavanda en los pies para favorecer el descanso y mejorar la calidad del sueño. Aceite de caléndula en pieles sensibles o con poca vitalidad. La elección es clínica, no aromática.

Lo que el Dr. Herrero subrayó es que la sinergia entre el movimiento y la sustancia es real. El aceite no facilita el deslizamiento: es el medio a través del cual el movimiento llega a los tejidos con toda su intención terapéutica.

 

Qué efectos produce y cuándo

El Dr. Herrero fue muy claro en diferenciar los efectos según la zona trabajada.

El masaje de piernas activa procesos catabólicos: desintoxicación, relajación, evacuación. Es frecuente que después de esta sesión el paciente sienta necesidad de ir al baño. A nivel anímico, ordena el pensar: un pensamiento disperso, circular u obsesivo empieza a volverse más coherente, más claro. A nivel biográfico, facilita la integración del pasado. Varios pacientes que combinan el masaje con psicoterapia describen que los recuerdos difíciles se vuelven más accesibles, menos reactivos, más comprensibles.

El masaje de espalda activa procesos anabólicos: regeneración, revitalización. Es normal sentir hambre después, porque la parte anímica-espiritual se activa en el polo metabólico. A nivel anímico, despierta la voluntad. El Dr. Herrero lo describe así: "las ganas de hacer". Pacientes en proceso de duelo o en crisis biográfica suelen experimentar, tras el masaje de espalda, una apertura hacia el futuro. "Ahora ya sé lo que quiero hacer" es una frase que los masajistas escuchan con frecuencia.

En el consultorio hemos visto algo que el Dr. Herrero también menciona: pacientes que vuelven a la siguiente consulta con sueños que no habían tenido en meses, o con resoluciones a situaciones que llevaban tiempo estancadas. Eso no es coincidencia. Es el organismo que retoma su capacidad de procesar.

 

Cuántas sesiones y con qué frecuencia

La respuesta que dio el Dr. Herrero es la que da sentido a cualquier terapia bien indicada: depende del paciente y del objetivo.

Una pauta habitual es de 12 sesiones, con sesiones alternas (una semana piernas, una semana espalda). Pero eso es orientativo. En procesos crónicos la pauta puede extenderse. En situaciones de mantenimiento, dos ciclos al año (primavera y otoño) suelen ser suficientes para sostener el efecto logrado.

El criterio que propone Pressel cuando le preguntaban es simple: depende de la salud que quieras. Una vez que el organismo ha recuperado una capacidad de autorregulación estable, el masaje pasa de ser tratamiento a ser cuidado. Y esa diferencia importa.

 

Por qué lo integramos en el consultorio

En Sanando desde el corazón trabajamos con un equipo multidisciplinario y con terapias que comparten una visión del ser humano que va más allá del síntoma. El masaje Pressel encaja en esa lógica no porque sea "natural" o "suave", sino porque tiene coherencia interna con los principios de la medicina regenerativa y antroposófica que practicamos.

Lo que Luz Dary ha podido desarrollar desde el consultorio durante estos dos años confirma lo que el Dr. Herrero describe: el masaje potencia el efecto de otras terapias. Pacientes que reciben sueros regenerativos, que están en proceso de depuración o que trabajan aspectos emocionales en consulta responden diferente cuando el masaje Pressel forma parte del plan terapéutico.

No es sustitución. Es integración con criterio clínico. 

 

Una última idea que vale la pena quedarse

El Dr. Herrero terminó su charla con algo que escuché con cuidado. Dijo que tenemos en las manos un instrumento que, bien trabajado y bien formado, puede ser una ayuda real en los tiempos que vivimos. No lo dijo como slogan. Lo dijo como alguien que lleva décadas enseñando a manos que no sabían lo que podían hacer.

Eso es lo que busca este espacio: que el conocimiento se vuelva práctica, que la práctica sea rigurosa, y que el rigor no pierda de vista a la persona que está frente a nosotros.

 

¿Tienes preguntas sobre el masaje Pressel o quieres saber si es una terapia indicada para tu proceso? Escríbenos al consultorio. El equipo de Sanando desde el corazón está para orientarte.